Bueno, ya estuve bastante perezoso esta semana, pero ahí van los cuentos del día 6.
Este día decidí tomarme un tour que te lleva a visitar el parque nacional Zampoala, luego pasa por Cuernavaca, y finalmente Taxco. Desde ya les digo, si vienen a México algún día, tienen que hacerlo!
El Zampoala es un parque que se encuentra a unos 2 mil metros sobre el nivel del mar, entre las montañas, con unos lagos enormes, y paisajes espectaculares. Miren las

y sorpréndanse, jeje. En el parque estuvimos una hora más o menos, le dimos la vuelta al lago más grande, tiene un camino que lo rodea, y saqué todas esas fotos, muuuuy bueno. Ahí también me hice amigos de dos chicos que estudian en Nueva York: Seema de India y Chris de Filipinas. Ambos aprovecharon la Semana Santa para conocer méxico y bueno, tuvieron la mala suerte de encontrarse conmigo!
Casi al mediodía llegamos a Cuernavaca, una ciudad muy linda, bastante más bajo que el parque, a unos 800 metros sobre el nivel del mar, con muchas casas coloniales, y la catedral (donde saqué estas

) se mantiene tal cual la construyeron los franciscanos alrededor del 1520, está muy bonita. Tiene incluso muchos murales pintados por indios, representando escenas evangélicas, o a los mismos frailes. Una cosa muy curiosa es que hay una capilla abierta, o sea, celebraban la misa dentro del recinto de la iglesia, pero fuera de la iglesia principal, al aire libre. Esto era porque les costaba mucho hacerles entender a los nativos que se puede alabar a Dios en un lugar cerrado, así que muchas veces hacían las misas afuera.
Rápidamente arrancamos el trayecto más largo, Cuernavaca-Taxco, que también está bastante más alto que Cuernavaca, o sea que fue casi todo en subida el viaje, unos 100 kilómetros. Una cosa curiosa de las carreteras mexicanas: casi todas tienen una ruta paralela: hay una que es paga, tiene "caseta" (peaje) y la otra es gratis, pero está bastante en mal estado...
Llegamos a Taxco a eso de las 3 de la tarde, almorzamos algo rapidito (yo me comí una torta, se me ha vuelto costumbre, es de las pocas cosas que te las sirven con el chile aparte, jeje) y arrancamos a conocer la ciudad. No se imaginan lo que es, las

les hacen una idea, pero verlo en vivo y en directo es otra cosa! Todas las casas (por ley) tienen que estar pintadas de blanco, y con el techo de tejas... Es más, todo comercio, empresa, etc. tiene que tener las letras escritas en negro sobre la pared blanca... No se ve un cartel colorido, nada raro, se mantiene la ciudad tal cual, como hace 250 años cuando se fundó. Un tal Juan de Borda, fue el primero que llegó al lugar y encontró plata, y desde ahí se ha ido poblando el lugar (es la mina de plata más grande de México y de las más grandes del mundo). Este tipo tenía tanta guita, que era prácticamente dueño de la ciudad, inclusive, la iglesia que ven en las fotos, Santa Prisca, era propiedad privada suya, que luego de los años tuvo que vender a la Iglesia Mexicana, por deudas que generó a lo largo de su vida. Él fue el que dictó esa ley de la uniformidad de las casas, un visionario... Hoy en día llegan cientos de turistas a la ciudad, que no tiene más de 40 mil habitantes, y prácticamente viven de la plata que sacan de las minas, y de los turistas que vienen a comprarla...
Por la noche, decidimos quedarnos con los neoyorquinos, aprovechando para conocer la noche taxqueña, y yo quería irme al día siguiente a las grutas más espectaculares de méxico: Cacahuamilpa.
Hasta la próxima,
saludos!!